La resistencia saharaui tiene rostro de mujer

Decía Svetlana Aleksiévich en su ya mítica obra que “la guerra no tiene rostro de mujer”. En parte porque la historia oficial nunca las retrató, a pesar de que siempre estuvieron en todos los frentes desempeñando los papeles más diversos; los de la primera línea de la lucha, por supuesto, pero también en el día a día de la retaguardia, cuidando de la vida y sosteniendo la posibilidad de un futuro después de la contienda. Porque, como decía otra escritora, Wislawa Szymborska, “después de cada guerra/ alguien tiene que limpiar./ No se van a ordenar solas las cosas,/ digo yo”.

De todo esto saben mucho las mujeres saharauis, que participan activamente en la lucha por la liberación de su pueblo y por lograr el regreso a los territorios ocupados por Marruecos. Además, son quienes mayoritariamente sostienen la vida diaria dentro de los campos de refugiados de Tinduf (Argelia). Son ellas quienes cuidan de los hijos y las hijas y de las personas mayores y enfermas, y también quienes organizan los barrios, la educación, los mercados y muchos de los centros sanitarios en las wilayas de los campamentos de refugiados saharuis en territorio argelino.

Con motivo de las celebraciones del 50º aniversario de la creación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que se iniciaron en febrero de 2026 en Madrid y se han prolongado hasta el mes de abril con diversos actos, Comisiones Obreras ha enviado dos delegaciones: una encabezada por la secretaría confederal de Organización y Extensión Sindical para las celebraciones de la efeméride y, la segunda, representada por la secretaría confederal de Mujeres e Igualdad para asistir al X Congreso de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis (UNMS), organización fundada en 1974 como el ala femenina dentro del Frente Polisario. Ambas visitas en el marco de la estrecha colaboración y el plan de trabajo acordado en 2026 entre las secretarías de internacional y cooperación de la UGTSARIO y de CCOO.

Así, desde la secretaría de Mujeres e Igualdad tuvimos la ocasión de conocer de cerca a muchas de estas mujeres y aprender de su ejemplo de organización y resistencia, que se ha prolongado durante décadas y en las condiciones más precarias. Alojadas en la wilaya de Smara, convivimos con las familias locales, que hospitalariamente nos abrieron las puertas de sus casas y nos permitieron asomarnos a un día a día marcado por la escasez y las estrecheces del exilio y, a la vez, por una firme convicción de lucha y un espíritu solidario forjado cada noche de cena y conversaciones compartidas.

Las Comisiones Obreras trabajaremos para no permitir que España olvide su responsabilidad con vosotras, con el pueblo saharaui, con los derechos humanos y el cumplimiento de la legalidad internacional”, subrayó la secretaria confederal de Mujeres e Igualdad, Carolina Vidal, durante su intervención desde la tribuna en la tarde la jornada inaugural del Congreso. En paralelo a las sesiones generales del Congreso, asistimos junto con otras sindicalistas, políticas y activistas, tanto saharauis como de otros países de África y Europa, a talleres conjuntos, uno de ellos titulado ‘Mujer, Paz y Seguridad’, sobre la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en el que debatimos sobre la desigualdad persistente entre mujeres y hombres, y otro, al día siguiente, sobre “Explotación de los recursos naturales, cambio climático y protección del medio ambiente”.

Como telón de fondo, la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de 2024 que dictaminó que los acuerdos agrícola y pesquero entre la UE y Marruecos vulneraban el derecho del pueblo del Sáhara Occidental a dar su consentimiento, al aplicarse a un territorio distinto y separado de Marruecos, aún pendiente de descolonización. Es decir, nadie puede disponer de los recursos del pueblo saharaui sin el pueblo saharaui. Ni que decir tiene que se buscan subterfugios para sortear esta jurisprudencia y que a las participantes presentes nos pidieron reforzar y difundir este mensaje y denunciar esta injusticia.

Por supuesto, hubo críticas también al Gobierno español y su cambio de postura en 2022 al aceptar el plan de autonomía para el Sáhara propuesto por las autoridades marroquíes en 2007. Un giro ante el que Comisiones Obreras ha sido siempre crítico, manteniendo un apoyo incondicional a la causa saharaui y su derecho a la libre autodeterminación. Así se trasladó en las reuniones de alto nivel mantenidas tanto con Suelma Beiruk, la Ministra de Asuntos Sociales y Promoción de la Mujer de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), como con Mohamed Yeslem Beisat, ministro de Asuntos Exteriores. Asimismo se debatió el estatus de las personas saharauis en España tras haber quedado fuera del proceso extraordinario de regularización en nuestro país.

En el plano sindical mantuvimos reuniones con Nafee Ahmed Mohamed, secretario general de la Unión General de Trabajadores de Saguía El Hamra y Río de Oro (UGTSARIO), visitamos la sede de UGTSARIO en Raguni y conocimos algunas de las iniciativas específicas que mantienen destinadas a la incorporación de las mujeres al empleo, como las cooperativas en las wilayas, con las que se busca fomentar la autonomía de unas mujeres que, como comentábamos, llevan sobre sus hombros el peso de la vida diaria. Mujeres muy formadas, muy politizadas y muy organizadas que hacen el presente y el futuro de su pueblo.

En palabras de la poeta saharaui Salka Embarek en su poema ‘En el uso de la palabra digo: CULPABLE’

“Donde tú dices fuerza, nosotros libre,

donde dices llanto, nosotros libre,

donde dices excusa, nosotros libre, donde dices tuyo…

NOSOTROS, ¡SAHARA LIBRE!”

Por Carolina Vidal López, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO y Diana G. Bujarrabal, adjunta a la secretaría confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO.

Secretaría de Mujeres e Igualdad

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