Ni invisibles ni resignadas: el 0-3 se organiza

Las trabajadoras del 0-3 se han organizado en todo el Estado para pelear por la mejora de sus condiciones de trabajo y reivindicarse como un sector esencial. Porque educan, no guardan. En este artículo se expone la experiencia de Baleares, donde los esfuerzos sindicales ya se han traducido en logros.

Hace justo un año, en Baleares, hablábamos de dignidad educativa y de cómo unas profesionales, históricamente invisibilizadas y precarizadas, decidían plantarse frente a la discriminación institucional y laboral que sufrían. Las trabajadoras de las escuelas infantiles de gestión indirecta de Palma iniciaban una huelga indefinida valiente, sostenida en el tiempo y respaldada ampliamente porfamilias, compañeras y buena parte de la sociedad balear.

Más de 40 días de paro evidenciaron una brecha salarial escandalosa entre gestión directa e indirecta en un mismo servicio público, la falta de reconocimiento profesional y también la vulneración del derecho a huelga mediante unos servicios mínimos claramente abusivos. Doce meses después, aquella movilización ya no es solo denuncia, es una conquista colectiva y un punto de inflexión para todo el 0-3 en esta comunidad autónoma que demuestra y nos alecciona sobre algo fundamental: la organización sindical y la lucha compartida pueden romper inercias políticas, forzar a las administraciones a reaccionar y abrir debates intencionadamente silenciados durante demasiado tiempo.

El acuerdo alcanzado con el Ayuntamiento de Palma y los avances posteriores no fueron ni son el final del camino. Marcan un antes y un después. No sólo porque empiezan a corregirse desigualdades salariales históricas, sino porque sitúan por primera vez el conflicto del 0-3 en el centro del debate público en las Islas. Este giro tiene un enorme valor político y social.

Lo vivido en Baleares no fue un episodio aislado ni coyuntural. Fue la expresión acumulada de décadas de abandono institucional hacia un ciclo educativo fundamental. Mientras las administraciones hablaban de conciliación y universalización, cientos de educadoras sostenían las aulas con condiciones laborales insuficientes,
soportando externalizaciones permanentes, ratios elevadas, salarios bajos y reconocimiento educativo inexistente.

En unas islas donde el coste de vida se dispara y acceder a una vivienda se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos para la gran mayoría de la clase trabajadora, la precariedad del sector 0-3 adquiere una dimensión muchísimo mayor. Muchas educadoras dedican su vida profesional a cuidar, acompañar y educar a la infancia mientras ellas mismas viven en una incertidumbre económica constante.

Hay, además, una realidad ineludible que nos se puede ignorar: es un sector profundamente feminizado. La mayoría de profesionales del 0-3 son mujeres y su labor ha sido tratada como una extensión “natural” de los cuidados, no como un trabajo educativo altamente especializado que exige reconocimiento, estabilidad y derechos dignos. La precariedad del 0-3 no es casual: tiene raíces estructurales y una evidente dimensión de género.

Cuando los cuidados y la educación infantil recaen mayoritariamente en mujeres, demasiadas administraciones se acomodan en cronificar salarios bajos y postergar soluciones. La falta de voluntad política durante años no puede separarse de este hecho.

Un año después de la huelga, el sector dejó de resignarse. Ese cambio está estrechamente ligado al trabajo organizativo de FECCOO Illes Balears, hoy sindicato mayoritario en el 0-3 y principal referencia para las trabajadoras de las escuelas infantiles. CCOO no solo acompañó huelgas y movilizaciones: fue clave para tejer un espacio colectivo de organización que apenas existía. En un ámbito fragmentado por la externalización y la dispersión entre municipios, islas y empresas, construir conciencia colectiva era uno de los mayores retos.

En estos dos últimos meses nace un proyecto importante de este nuevo ciclo de movilización: la Xarxa 0-3. Siempre acompañado de CCOO, esta plataforma ha fortalecido, aún más, la conexión entre las educadoras de todas las islas, compartiendo experiencias, construyendo reivindicaciones comunes y fortaleciendo un sentimiento de pertenencia colectiva ya iniciado. Un trabajo que ha propiciado una red relativamente organizada capaz de responder colectivamente.

Ese músculo organizativo se tradujo en una movilización masiva. El 7 de mayo, coincidiendo con la huelga general estatal del sector, más de mil educadoras tomaron las calles en Baleares para exigir cambios estructurales. Fue una jornada histórica que confirmó que el 0-3 no aceptará ya un papel secundario en el sistema educativo.

Las reivindicaciones siguen siendo claras y plenamente vigentes, la implantación efectiva de la pareja educativa en las aulas como garantía de calidad pedagógica y protección laboral. También la urgente revisión del decreto de mínimos regulando las ratios abusivas y el reconocimiento pleno del ciclo 0-3 como primera etapa educativa, dejando atrás décadas de mirada asistencialista y subordinación administrativa.

Defender el 0-3 no significa únicamente hablar de conciliación familiar. Significa hablar de derechos de la infancia, de igualdad de oportunidades y de calidad educativa. Y nada de eso puede sostenerse sobre plantillas agotadas y precarizadas.

En el contexto insular, la firma del complemento autonómico fue una conquista sindical y política de gran calado. Un acuerdo trabajado e impulsado por CCOO Ensenyament Illes Balears que supuso un avance salarial tangible para las trabajadoras de las escoletes externalizadas (entre 200 y 460 euros mensuales) y abrió el camino para corregir desigualdades históricas.

Más allá de lo económico, el acuerdo simbolizó algo decisivo: las educadoras comprobaron que organizarse sirve, que la movilización tiene efectos reales y que la presión sindical puede desbloquear escenarios enquistados.

El avance con el complemento abrió una nueva etapa: la futura negociación del primer convenio autonómico de educación infantil 0-3 en las Illes Balears. Una reivindicación histórica que permitirá ordenar condiciones laborales en todas las islas, garantizar derechos homogéneos y reconocer definitivamente la especificidad educativa del sector.

Nada fue una concesión gratuita. Cada paso se ganó con huelgas, asambleas, concentraciones y trabajo sindical constante. Desde la convicción colectiva de que la vocación no puede seguir siendo la coartada para aceptar
precariedad. Las educadoras del 0-3 en Baleares han logrado algo más profundo que mejoras salariales: han roto el silencio histórico en torno al sector y han situado en el centro una pregunta incómoda pero imprescindible: qué valor real otorga nuestra sociedad a quienes sostienen los cuidados y la educación de la primera infancia.

En una tierra donde el modelo económico suele imponerse sobre la vida de las personas trabajadoras, el conflicto del 0-3 deja una lección sindical de fondo: cuando las trabajadoras se organizan, cuando existe una red colectiva y cuando un sindicato como CCOO acompaña, estructura y sostiene la lucha, hasta las dinámicas más enquistadas empiezan a moverse.

La dignidad laboral no aparece sola. Se construye. Se pelea. Y se conquista colectivamente.

Pepa Ramis. Responsable de 0-3 FECCOO Illes Balears

Secretaría de Mujeres e Igualdad

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