El minuto heroico: Yo también dejé el Opus Dei
La historia se desarrolla en un mundo actual. Trece mujeres de España, América Latina, Irlanda y Reino Unido deciden entregarse a Dios. Son menores de edad. Al principio tienen dudas, pero en sus casas están muy orgullosos. Y en la “obra” que las acoge, sus tutoras las ayudan y las acompañan. Se convierten en sus amigas y confidentes hasta el momento de la gran decisión: pedir por escrito a Roma que las acepten en esta numerosa obra. Son unas privilegiadas, la respuesta es positiva, están dentro.
No lo saben, pero comienza su pesadilla. A partir de ese momento, cada una vivirá encerrada en la misma paradoja temporal: trabajarán como esclavas al servicio de los “hombres”, sin salario, sin derechos, sin posesiones ni pertenencias, sin contacto con el mundo exterior, sin capacidad para decidir, sin libertad, sin dignidad, sin sexo, sin género.
No es una distopía, son trece vidas perturbadoras de mujeres reales que han padecido por años la violación de sus derechos fundamentales, sometidas al yugo del fundamentalismo religioso y a espaldas del derecho internacional porque todo esto ocurre en una organización con jurisdicción legal propia. ¿Es esto admisible en sociedades “democráticas”? ¿Por qué este tipo de instituciones no están obligadas, por ejemplo, al cumplimiento de la Ley de Igualdad, el Estatuto de los Trabajadores o la Ley para la protección de la Violencia de Género?
Laura Sisteró y Mónica Terribas, las directoras y creadoras de la serie documental de cuatro episodios titulada “El Minuto Heroico: Yo también dejé el Opus Dei”, les han dado un altavoz a estas trece mujeres que han pertenecido al Opus Dei y que por primera vez han roto el silencio.
Por Marina Sánchez Cordero, adjunta en la Secretaría confederal de Acción Sindical y Transiciones de CCOO
